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Que tire la primera piedra quien esté libre del pecado de haber utilizado esta frase después de que un hombre o una mujer los rechazara, los haya hecho sufrir, no los pelara, etc. ¿Nadie? Lo sé, todos las hemos utilizado, por lo menos una de ellas. Es mucho más fácil culpar la personalidad de alguien más que la nuestra. ¿A poco creían que estas frases iban dirigidas a esa persona del sexo opuesto y que eran verdad? ¡No! Son alertas para que pongamos atención en las decisiones que tomamos en este rubro, porque sí, todos somos iguales a la hora de tomar decisiones, si salen bien es nuestro acierto, si salen mal: “Todos los hombres (o mujeres) son iguales”.

¿A qué voy con todo esto? Si todas o la mayoría de las mujeres con las que has intentado salir te han bateado por una y mil razones. Quizá te dijeron que sólo te quieren como amigo y después se quejan de que el galán que les gusta no las escucha, que las lleva de viaje en vuelos baratos, quizá te dijeron que las tratas de maravilla y después lamentan que su novio no lo haga, y así me puedo seguir hasta llenar toda esta página. Las del problema no son ellas, ellas deben lidiar con la decisión que eligieron, el problema eres tú que quizá sigues fijándote en mujeres que suelen tener los mismo patrones, y pones en tu lista negra a aquellas mujeres que no cumplen con el cien por ciento de tus exigencias o tus ideales, quizá lo único que no tienen es… ¡que no son la chica por la que estás obsesionado!

Si bien algunas mujeres han demostrado que les gusta la mala vida, otras han demostrado que tienen la fuerza suficiente para dejar a alguien que las lastima, que no les permite crecer personal o profesionalmente, etc. Por eso no debemos decir que todas son iguales y no culparlas de que no se fijen en nosotros, ellas deben de poder darse cuenta que están cometiendo un error al salir con tal persona y que quizá estén dejando ir la oportunidad de tener una relación estable con el pobre chico que les ofrece el sol, la luna y el mar. Pero también hay que recordar que en el corazón no se manda, ni la mismísima razón logra hacer entender a ese órgano que bombea sangre y que nos vuelve impulsivos.

No culpes de tu mal de amores a la otra persona, ella o él también pueden estar pasándola mal pero están afrontando las consecuencias de sus decisiones. Así que es hora de que analices si siempre buscas los mismo patrones en alguien, si no tienes la fuerza para terminar la relación pues te sentirás completamente solo o sola o si de plano no sabes qué está pasando, quizá es hora de que aprendas a conocerte, identificar tus debilidades y fortalezas, lo que te hace atractivo y los que los o las aleja. No hay otra manera de mejorar en este juego al que todos llamamos amor.

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