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Hacer de lo viejo, nuevo

El día de ayer llegue aquí a uno de los hoteles en Veracruz más viejos, uno que de hecho es una hacienda antigua que perteneció a  un conquistador en la época inicial de la institución del Virreinato de la Nueva España, una hacienda que tiene todos los signos de aquellos tiempos donde se era necesaria una gran mano de obra para conseguir producción necesaria para convertirse en un hombre acaudalado y hasta poderoso en algún momento dado.

La historia nos ha enseñado que a esta tierra solo vinieron personas de las clases sociales más bajas de España con el objetivo de crear en México un patrimonio impensable en España. Mientras es cierto que muchos venían con los bolsillos vacíos, no es cierto que la mayoría eran de una clase social baja. Aquellos quienes dicen esto son simplemente debido a que no saben distinguir entre clase social y clase económica.

Para entender este fenómeno, es necesario saber que una persona con mucho dinero pertenece a una económica alta  mientras que puede ser –como muchas veces sucede – sea de una clase social baja he ahí el viejo dicho que dice que el mono que de seda se viste mono se queda.

La verdad es que muchos de los conquistadores quienes venían de la península eran de una clase social muy alta – muchos eran aristócratas- aunque es verdad que muchos de ellos no tenían dinero. Es común que en nuestros tiempos, muchas personas asocien a la aristocracia con fortuna, sin embargo no todos saben que muchos aristócratas, pese a sus tierras, armas y castillos, encontraron la ruina económica con el fenómeno de las clases burguesas ascendentes quienes comenzaron a dominar el arte del comercio, poco a poco remplazando el viejo orden feudal.

Esto significaba que el rey o emperador – dependiendo el caso- pusiera cada vez más atención a estos comerciantes aventureros quienes transportaban bienes de lugares lejanos a sus tierras natales  o inclusive a territorios fuera del reino al que pertenecían. Esto significaba también que los productos de estos comerciantes, debido a lo exótico de su naturaleza, eran mucho más valiosos que lo que se producía en las tierras feudales natales.

Estos aristócratas, cuyos servicios estaban siendo poco a poco remplazados por la clase burguesa se veían forzados  a encontrar una manera de la cual pudieran cerrar esa brecha y añadir honor a su nombre como sus generaciones pasadas lo habían hecho.

Por esta razón,  con la aparición del nuevo continente, los nobles tenían una  oportunidad de adquirir tierras con valores agregados, incluyendo oro.

Esta fue la historia de muchos de los conquistadores quienes vinieron aquí con sus hombres para formar un nuevo patrimonio y para dar un servicio más valioso el rey de quien dependían en todos los sentidos.

Es interesante pensar lo que tenían la mente  todas estas personas quienes cruzaron el océano para hacer de lo viejo nuevo.

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